Oración genuina de un niño

Oración genuina de un niño

Considero que la mayoría de personas conocemos que una de las formas de comunicarnos con Dios es a través de la oración, es una manera en la que le expresamos agradecimiento o exponemos alguna petición, pero ¿qué tan genuinos somos al realizarla? ¿Estamos siendo 100 % sinceros? ¿Expresamos realmente lo que hay en nuestro corazón?.

En mi experiencia al trabajar con niños tengo la oportunidad de estar en primera fila escuchando lo que ellos piensan y suelen ser muy honestos ¨en todo¨, no tienen temor al expresar lo que piensan, mucho menos a que puedan pensar los demás, y esto nos lleva a decir que son ¨Genuinos¨

En el libro de Hebreos en su capítulo cuatro y verso dieciséis encontramos que se nos hace una invitación a llegar ante Dios confiadamente, y cuando hablamos de ¨confianza¨ sabemos que es un ambiente donde podemos ser honestos, naturales, sin temores, presentarnos tal cual somos, es decir ser auténticos, hablar con naturalidad y no tratar de impresionar.

Cuando escuchamos orar a un niño vemos que lo hacen sin pena, con tal naturalidad que pudiéramos decir que es como si pudieran visualizar a Dios mismo, he escuchado oraciones tan sencillas y honestas de la boca de un niño desde decirle a Dios que por favor convenza a papi para que le compren un perrito hasta preguntarle cómo se encuentra el abuelito que está en el cielo, no les preocupa soltar una sonrisa en medio de la oración , se sienten tan a gusto y pudiéramos decir que el momento se vuelve tan especial que podemos percibir a Dios mismo sonreír con cada detalle que sale de un corazón tan lleno de inocencia al que solo le interesa expresar lo que siente.

En un mundo tan lleno de maldad, caos y falsedad tenemos la oportunidad ver en la oración de un niño eso que perdimos hace mucho tiempo, el ser genuinos al momento de orar, con tanta razón la palabra de Dios siempre nos llama a ¨ser como niños¨, nos llama a ser sinceros a no tratar de impresiónale porque al final de cuentas, aunque nuestra boca hable a nuestro parecer palabras ¨elegantes o correctas ¨ al momento de orar pues Él sabe exactamente quienes somos y que hay en nuestro corazón.

El ejemplo que podemos seguir o tomar de los pequeñitos es quitar temores, dudas, dolor o falsedad al momento de orar, Dios nos sigue viendo como aquel niño o niña que con inocencia un día hablo con Él y le abrió su corazón, hoy nos invita a que podamos disfrutar cada momento de comunión con Él, y que cuando escuche nuestra voz, no solo alegremos su corazón sino lleguemos a robarle una sonrisa.

Seamos genuinos de nada sirve esconder lo que Dios ya conoce de nosotros.

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